NARRADOR O VOZ
NARRATIVA
Omnisciente
"Su
luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el
carácter duro de su marido heló sus soñadas niñerías de novia. Loquería mucho, sin embargo, a veces con un ligero estremecimiento
cuando volviendo de noche juntos por la calle, echaba una furtiva
mirada a la alta estatura de Jordán, mudo desde hacía una hora. El,
por su parte, la amaba profundamente, sin darlo a conocer."
QUIROGA, HORACIO, El Almohadón de Plumas
Narrador protagonista
Toda la culpa de mis desgracias la
tiene la Chole. Apolonio es inocente, digan lo que digan. Lo que pasa es que nadie
lo comprende. Si de vez en cuando me pegaba era porque yo lo hacía desesperar y
no porque fuera mala persona. Él siempre me quiso. A su manera, pero me quiso.
Nadie me va a convencer de que no. Si tanto hizo para que aceptara a su amante,
era porque me quería.
ESQUIVEL, LAURA, ¡Sea por Dios y venga más!
Narrador
testigo
ACUERDATE
" ACUÉRDATE de Urbano Gómez, hijo de don Urbano, nieto de
Dimas, aquel que dirigía las pastorelas y que murió recitando el
"rezonga, ángel maldito" cuando la época de la influencia. De esto hace
ya años, quizá quince. Pero te debes acordar de él. Acuérdate que le
decíamos el Abuelo por aquello de que su otro hijo, Fidencio Gómez,
tenía dos hijas muy juguetonas: una prieta y chaparrita, que por mal
nombre le decían la Arremangada, y la otra, que era retealta y que tenía
los ojos zarcos; y que hasta se decía que ni era suya y que por más
señas estaba enferma del hipo. Acuérdate del relajo que armaba cuando
estábamos en misa y que a la mera hora de la Elevación soltaba su
ataque de hipo, que parecía como si se estuviera riendo y llorando a la
vez, hasta que la sacaban afuera y le daban tantita agua con azúcar y
entonces se calmaba. Ésa acabó casándose con Lucio Chico, dueño de la
mezcalera que antes fue de Librado, río arriba, por donde está el molino
de linaza de los Teódulos."
RULFO, JUAN, El Llano en Lllamas
Narrador en segunda persona
"Te detuviste, con las manos sobre ese chorro líquido de plumas: el friso de Xochicalco se una
sola serpiente, un círculo de serpientes, sin principio ni fin, una serpiente con plumas, una serpiente
en vuelo, con varias cabezas y varias fauces. Te alejaste, caminaste alrededor de la pirámide,
volviste a acercarte al friso, lo tocaste, te recargaste con los brazos abiertos sobre los bajorrelieves
de Quetzalcóatl, ese talud que es una sola e interminable serpiente trenzada sobre sí misma, en sus
metamorfosis y prolongaciones –todas provocadas por la presencia de los hombres, las bestias, las
aves y los árboles que parecen despertar el apetito de la lengua bífida. Todo, a lo largo del friso, está
contenido dentro de las contracciones de piedra de la serpiente emplumada. Los dignatarios
sentados, en sus meandros, con los duros collares sobre el pecho y los penachos de estela dura en
las cabezas. Las ceibas truncas. Los glifos de la palabra humana. Los jaguares y los conejos. Las
águilas de granito carcomido."
FUENTES, CARLOS, Cambio de Piel
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